Construcción
Falta para nuestra inaguración:
01/11/2025 12:00 AM

No tengas hijos
Hay gente muy estúpida en el mundo.
Luego están los terraplanistas.
Y por encima de estos,
pero muy, muy, por encima de estos,
se encuentran los antinatalistas.
Esa gente que dice que traer niños al mundo es un acto de egoísmo.
Una irresponsabilidad.
Un atentado contra nuestro planeta moribundo.
¿Qué va a ser de ellos en este mundo de mierda?
Genial.
Genial que piensen de esa manera.
De hecho, yo les apoyo.
Encarecidamente.
No tengáis hijos, por favor.
Así vuestros genes se perderán para siempre.
Mejor para todos.
La selección natural es sabia.
No voy a entrar a discutir el estado del mundo en el que vivimos.
Porque estamos en la mejor era de la humanidad.
De largo.
De larguísimo.
Es tan evidente que no deja de asombrarme que tanta gente opine lo contrario.
¿Alguna vez hemos vivido más tiempo que hoy?
No.
¿Alguna vez hemos tenido mejor calidad de vida que hoy?
No.
¿Alguna vez hemos tenido un nivel de riqueza como el de hoy?
No.
¿Alguna vez hemos tenido mayor nivel de alfabetización que hoy?
No.
Coge prácticamente cualquier gran indicador de bienestar humano
y compáralo con cualquier otro periodo de la historia.
Vivimos más.
Vivimos mejor.
Tenemos más riqueza.
Más educación.
Más tecnología.
Más acceso al conocimiento.
Y muchas más posibilidades de decidir qué hacer con nuestra vida.
Nunca fue más fácil hacer más con menos recursos que hoy.
No hay Faraón Egipcio,
Rey Medieval
o Emperador Romano,
que no se cambiara por uno de nosotros sin dudarlo un segundo.
No lo hay.
Pero es que, más allá de todo eso,
tener hijos es uno de los mayores regalos que existen.
Lo que sientes el día que sabes que serás padre
no tiene comparación con nada en este mundo.
Lo que vives durante los nueve meses de embarazo
no tiene comparación con nada en este mundo.
Lo que sientes el día del parto
y la primera vez que tienes a tu hijo en brazos
no tiene ninguna comparación con absolutamente nada de este universo.
No hay palabras para explicarlo.
No hay analogías.
No hay nada que pueda ayudar a alguien que no lo haya vivido a entenderlo.
Es el amor más puro.
Más loco.
Y más desinteresado que existe.
Mientras te llora
y te llena de fluidos que no siquiera sabías que existían,
tú sabes a ciencia cierta
que no hay nada que no hicieras por esa criatura.
Que no hay posibilidad de que no lo des todo porque ese niño sea feliz.
Aunque te cueste tu propia vida.
Nunca vuelve a haber un “yo”.
Siempre será un nosotros.
Nunca vuelve a haber una decisión
en la que no piensen en cómo le afectará.
Y nunca volverá a haber una noticia tan dolorosa
que no se haga un poco más pequeña
cuando tu hijo te sonría al llegar a casa.
¡¡¡¡¡¡Papá!!!!!!!
Y ya se me acabaron todas las penas.
No pasa nada si no quieres tener hijos.
Ahí no me meto.
Pero no caigas en el triste error de pensar que es injusto traerlos a este mundo.
Un mundo sin niños es un mundo sin inocencia.
Sin alegría.
Sin ilusión.
Sin futuro.
Sin esperanza.
Un mundo sin niños
es un mundo en el que nadie quiere vivir.
Te leo.

Iñaki Arcocha

iarcocha@iacapital.ch

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