Hay una antigua historia sobre un maestro que les dijo a sus discípulos que debían meditar treinta minutos cada día.
Uno de ellos levantó la mano y le respondió:
—Maestro, yo no tengo tiempo para meditar treinta minutos.
El maestro lo miró y le dijo:
—Entonces, en tu caso, tendrás que meditar una hora.
La respuesta parece exagerada, incluso absurda. Pero señala algo que solemos pasar por alto: cuando sentimos que no tenemos tiempo para detenernos, probablemente es cuando más necesitamos hacerlo.
No porque debamos añadir otra obligación a una agenda ya llena. Tampoco porque meditar una hora vaya a hacer desaparecer todos nuestros problemas.
La enseñanza está en comprender que la falta de tiempo no siempre habla del reloj. Muchas veces habla del estado en el que estamos viviendo: con la mente acelerada, reaccionando a todo y sin espacio para escucharnos.
Cuando llevamos demasiado tiempo así, parar puede parecernos una pérdida de tiempo. Sin embargo, esa pausa es la que nos permite distinguir lo urgente de lo importante.
Eso es también lo que buscamos cuando practicamos yoga. El movimiento es solo una puerta de entrada. A través del cuerpo y de la respiración aprendemos a observar la mente, reconocer lo que sentimos y permanecer presentes sin tener que resolverlo todo de inmediato.
La práctica no empieza cuando conseguimos una postura. Empieza cuando dejamos de huir durante unos minutos de lo que está nos ocurriendo por dentro.
Por eso, la falta de tiempo no siempre es una razón para alejarnos de la práctica. Muchas veces es la señal más clara de que la necesitamos.
Empieza donde estás
En su libro Empieza donde estás, Pema Chödrön parte de una idea tan sencilla como poderosa: no necesitamos esperar a que nuestra vida sea diferente para comenzar.
No necesitas esperar a tener más tiempo, sentirte en calma o convertirte en una versión más disciplinada de ti.
Puedes empezar en medio de la vida que ya tienes. Porque, como dice el proverbio, el mejor momento para plantar un árbol fue hace 30 años; el segundo mejor momento es hoy.
Quizá no empezaste antes, pero puedes empezar ahora.
Y precisamente por eso quiero invitarte a algo muy especial.
No me puedo creer que vaya a decir esto…
¡El 1 de septiembre empieza un nuevo reto de 30 días de Yoga! 🥳
Como es tradición, durante treinta días, te acompañaré con una práctica y una reflexión diaria.
Trabajaremos el cuerpo y la respiración, pero también la paciencia, la presencia y la capacidad de escuchar lo que necesitas.
Porque el yoga no termina cuando recogemos la esterilla: continúa en la forma en que afrontamos el día, nos relacionamos y respondemos a lo nos que ocurre.
No necesitas experiencia previa ni tienes que prepararte antes. Tampoco hace falta que hoy sepas cómo vas a organizar todo el mes.
Solo necesitas dar el primer paso: apuntarte, yo te acompañaré con el resto.
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Una vez que empecemos, cada mañana encontrarás en tu bandeja de entrada la práctica del día, acompañada de consejos e inspiración para ayudarte a disfrutarla e integrarla en tu rutina.
Mi deseo es que esta experiencia te ayude a crear un espacio propio al que regresar cada día. Un pequeño refugio dentro de ti que te aporte paz, calma y conexión.
Te deseo un feliz domingo y una bonita semana.
Con cariño,
Anabel
| Anabel Otero |
| https://anabelotero.com |

